
El framework de utilidades CSS: estilas en el propio marcado con clases pequeñas y componibles. Con design tokens detrás (como en esta web) es velocidad sin perder coherencia.
Tailwind elimina la distancia entre el componente y su estilo: las clases viven en el marcado y describen exactamente lo que hacen. Se acabó inventar nombres para cada div y saltar entre archivos. La versión 4 va más allá: la configuración es CSS puro, con las variables del design system como fuente.
La clave para que no degenere en sopa de clases es un sistema detrás: en esta web, Tailwind consume los tokens de la marca (color, espaciado, tipografía), así que 'text-primary' significa el burdeos correcto siempre. El HTML queda más cargado, sí: es el precio de tener los estilos donde los lees.