Un juego de fiesta de palabra secreta que se juega en el navegador pasando un solo teléfono: el loop más pequeño que sigue siendo divertido, sin instalar nada ni crear cuentas.

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El Impostor es un juego de fiesta que vive dentro de mi Laboratorio: todos reciben la misma palabra secreta menos uno, el impostor, que tiene que disimular hasta que lo descubran o hasta que adivine de qué se habla. Se abre desde un enlace, en el teléfono, sin instalar nada.
La idea era tener una pieza jugable de verdad en la web, no una demo ni un vídeo: que cualquiera lo abra, lo entienda en treinta segundos y se ponga a jugar con la gente que tenga al lado.
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Un juego de reparto secreto tiene una tentación clara: montar salas online, cuentas y un servidor que sincronice a todos. Todo eso es la excusa perfecta para no terminarlo nunca.
El reto no era técnico, era de alcance: ¿cuál es el mínimo para que siga siendo el mismo juego y se pueda jugar ya, con un grupo alrededor de una mesa?
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Reduje el juego a su esqueleto: repartir la palabra en secreto, dar pistas por turnos, debatir y revelar. Lo modelé como una máquina de estados de cuatro fases y lo construí como una pieza de cliente autocontenida, sin backend.
El reparto privado se resuelve pasando el teléfono: cada jugador toca la pantalla, ve su palabra (o descubre que es el impostor) y se lo pasa al siguiente. El dispositivo es la mesa; no hacen falta cuentas ni conexión.
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Un solo teléfono que va rotando en la v1; el modo en línea queda para más adelante, sin bloquear el lanzamiento. Los nombres de los jugadores se recuerdan en el navegador para que la siguiente partida empiece de un toque.
Estética integrada con el resto de la web (editorial, con el acento burdeos) en vez de una piel de videojuego aparte: el juego es contenido de la marca. Vive en /laboratorio como los demás y pasa el mismo control de calidad antes de cada cambio.
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Un juego jugable en una sola URL, sin instalar nada, que cualquiera abre y entiende en medio minuto. El banco de palabras creció hasta las mil y funciona en español e inglés según el idioma de la web.
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instalaciones para jugar: todo desde un enlace
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El alcance es la decisión de diseño más importante de un proyecto personal. Definir qué significa «terminado» antes de empezar fue lo que hizo que se lanzara en lugar de quedarse eternamente en progreso.
Quedarse con la regla esencial y servirla limpia vale más que copiar cada función. Ese mismo patrón (pasar el teléfono, estética editorial, el mismo gate de calidad) fue el que luego reutilicé en El Lobo y en el resto del Laboratorio.
Del Laboratorio
No es una demo ni un vídeo: es el proyecto funcionando en esta misma web. Ábrelo y juégalo.
Ya que conoces un poco de cómo trabajo, cuéntame el tuyo: tratemos marca, producto y código como un solo sistema.
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